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Review o análisis de Tom Clancy´s the Division

abril 10, 2016
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La situación de Nueva York es complicada: se ha desatado un virus mortal por la ciudad a través del dinero, propagándose rápidamente por la ciudad al ser lanzarlo durante el famoso Black Friday, día en el que se inauguran las compras navideñas en Estados Unidos y que supone una avalancha de compras con el consiguiente movimiento de dinero entre las masas.

La rapidez con la que se expande el virus y el miedo a un contagio a gran escala obliga a las autoridades a catalogar la ciudad en cuarentena y a impedir que nadie salga de ella. Momento que aprovechan las distintas bandas criminales para apoderarse de la ciudad, acabando con la exigua policía y sembrando el caos.

Ante la anarquía que sufre la ciudad y la necesidad de averiguar de qué manera detener el virus, se activa a The Division, una unidad camuflada en el día a día como civiles corrientes, que solo son llamados en caso de urgente y extraordinaria necesidad.

Lo que The Division plantea no es la historia de un superhéroe que se merienda a todo el que atenta contra el bien supremo, disparando a todo lo que se mueve y sin miedo a morir. The Division nos deja en un mapa con mil tareas que hacer y mucha facilidad para morir. Mapa que se dividen en zonas catalogadas por niveles y que se aconseja a toda costa que sean respetadas. Tendremos que desbloquear en cada zona el piso franco, que servirá de punto de carga, de reabastecimiento, de información de misiones de dicha zona y lugar de encuentro con los diferentes usuarios.

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Para conseguir erradicar la pandemia debemos de tener un plan, que se apoye en una férrea estructura de comunicación. Dicha estructura se encuentra en la base de operaciones, el sitio donde se parte el bacalao. El lugar está dividido en cuatro zonas diferentes: la zona principal, donde encontrar los distintos vendedores de armamento y equipo, reponer suministros, hablar con nuestra superior, etc, y la zona médica, la tecnológica y la de seguridad. Estas tres últimas zonas, deberán de “construirse” a base de suministros que iremos consiguiendo en las misiones específicas para ello, y que nos otorgarán, conforme vayamos mejorando las distintas zonas, diferentes habilidades, talentos y ventajas.

Es de vital importancia la planificación a la hora de mejorar las distintas áreas y sub-áreas que cada una posee, pues nos otorgaran diferentes habilidades, talentos y ventajas. Este buen estudio del camino que queremos que siga nuestro personaje en función a las diferencias características es decisivo en el campo de batalla; pues por ejemplo, un francotirador no necesitará mejorar habilidades de movimiento, sino de cadencia de disparo.

Por todo ello, es necesario también una buena planificación a la hora de decidir que misiones acometer y cuales dejar para más adelante. El ir simplemente a por las misiones principales supondrá una muerte asegurada, pues el nivel es importante, y se hace necesario completar misiones secundarias para mantenerlo equiparado al del enemigo.

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Análisis u opinión de Tom Clancy´s the Division

Las misiones que encontramos no son muy variadas, llegando a ser repetitivas en el tramo final de la historia, contemplando las siguientes: misiones principales, misiones secundarias y encuentros, dividiéndose cada una de ellas en básicas, médicas, de seguridad o tecnológicas.

Luego además en el mapa se desperdigan numerosos coleccionables o actividades secundarias muy interesantes. Podemos encontrar los ‘ECHOS’, que son reconstrucciones holográficos de sucesos; las grabaciones, datos de vigilancia e informe del virús; las placas de los agentes desaparecidos; conversaciones telefónicas, etc. Todo nos otorga información de lo que ocurrió, algunos de manera sonora y otros con sorprendentes vídeos.

La otra parte fundamental para triunfar es la personalización de nuestro personaje. Desde que comenzamos, nos permiten personalizar, aunque no de manera muy profunda, el sexo y los distintos rasgos físicos de nuestro protagonista. Junto a esto, podemos también cambiar su ropaje, desde cazadoras y plumones, hasta trajes de chaquetas (algunos no perdemos la clase ni en la guerra). Quitando estas dos opciones de personalización que solo influyen a nivel estético para quien quiera usar The Division como red de contacto de solteros, debemos de centrarnos en las demás categorías: armas y equipo. En cuanto a las armas tenemos la posibilidad de equipar tres, dos principales y la pistola, con opción de elegir dentro de un abanico típico de posibilidades (rifles de asalto y de francotirador, fusiles, subfusiles, etc). En cuanto al equipo, la posibilidad de personalización es amplia, encontrando el chaleco antibalas, la mochila, los guantes, las rodilleras, la máscara (para el virus y tal, nada de wrestling) y la pistolera.

Video Tom Clancy´s The Division

Cada arma y equipo se puede modificar mediante, valga la redundancia, piezas de modificación, que al igual que las armas y equipos, podremos comprar, fabricar u obtener como recompensa en las calles. Además, cada uno de ellos se diferencian en calidad según el color (made in Diablo) y el nivel.

Como ya comentamos antes de pasada, la forma de mejorar a nuestro personaje no es la típica mediante un árbol de habilidades a elección nuestra tras obtener experiencia, sino que es mediante la mejora del ala médica, de seguridad o tecnológica, en función de qué nos interesa más. Las habilidades son aptitudes activas que podremos colocar en los gatillos superiores, y que irán desde curar a los compañeros a lanzar una pequeña torreta o sacar un escudo antibalas. Los talentos son aptitudes pasivas con límite de equipamiento de cinco en función del nivel, que otorgan por ejemplo, mejoras a la hora de curar, aumento de probabilidades de disparo crítico, o aumento de salud momentánea. Las ventajas son también aptitudes pasivas, que se activan todas de manera automática una vez se logran y que ayudan, entre otras, a aumentar ranuras para nuestro inventario, a conseguir piezas para el crafting en las distintas alas de la base de operaciones o a mejorar la información que aparece en el mapa.

Una de las características que define The Division y que tan de moda está actualmente, es la conexión permanente. A pesar de ello, podemos jugar de forma absolutamente privada, sin que ningún otro usuario se entrometa en nuestra partida, a pesar de tener que estar conectados siempre. La otra cara de la moneda es la posibilidad de compartir equipo con otros tres usuarios, amigos o desconocidos (para ello hay puntos instalados en el mapa), con los que podemos completar las distintas misiones para salvar Nueva York. Como siempre, la experiencia compartida es mucho más gratificante y divertida, ¡ojo!, cuando te toquen otros usuarios que juegan en serio.

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La cosa cambia cuando nos metemos en la llamada ‘Zona Oscura’, lugar completamente vallado al que solo podemos acceder por determinados puntos y donde las reglas del juego cambian. Es como las apuestas, mayores ganancias implican mayores riesgos.

Esta es la zona PVP, por lo que estaremos en permanente contacto con otros usuarios, y a la vez, con los enemigos más potentes. Dentro de ella, puedes decidir dos caminos principales que tomar, o el cooperar y respetar a los otros soldados de The Division, o matarlos y convertirte en un renegado. Los renegados son los “se buscan” del oeste, marcados con una calavera roja, dando grandes botines a sus verdugos. ¿Por qué la gente se vuelve de dicha condición entonces? Pues porque si matas a otro soldado de The Division le puedes quitar toooodo el botín que haya recogido en la zona oscura y no haya extraido. Por lo que ojito con quien os aliáis, que os puede traicionar en cualquier momento.

En definitiva, un lugar que produce respeto en cuanto lo pisas, que obliga a tener ojos en la espalda, y que sobre todo, es divertido y adictivo hasta la saciedad.

Lógicamente, ya que aumenta la categoría de los botines en la ZO, también aumenta la dificultad de los enemigos (obviando a los usuarios). Y es que Ubisoft el tema de la dificultad lo ha tratado a la perfección, logrando obligar al jugador a cumplir misiones secundarias para subir de nivel y obtener mejor equipo, sin el cual es imposible superar las misiones principales. Además, la “trampa” de pedir ayudar y superar las misiones en grupos de 3 o de 4 no es posible, pues las misiones aumentan de dificultad en función de las personas que la jueguen a la vez; cuantos más sean en el grupo, más difíciles serán las misiones.

Por otro lado, la inteligencia artificial de los enemigos nos ha parecido muy buena. Si bien, este es un punto a mejorar por todo shooter, en The Division se ha llegado a optimizar como en ningún otro. Los enemigos al principio si pecan un poco de lelos, pero conforme avanzamos, empiezan a usar las coberturas, a buscarte los flancos, a tirar granadas en puntos estratégicos para obligar a moverte, etc.

A esto debemos unir también que los enemigos cuentan con un nivel numérico y bastante diferenciador, decantándose más en este aspecto por el estilo RPG que por el shooter. Esto supone que a ciertos enemigos haya que hacerles tragar muchísimo plomo, provocando esto una cierta irrealidad, que a descontentado a muchos, pero que tiene su explicación en el encorsetamiento de nivel que Ubisoft ha querido mantener, haciéndose imposible sobrevivir en una zona en la que los enemigos tengan varios niveles por encima del tuyo.

Otro de los puntos más criticados de The Division ha sido su apartado técnico, más concretamente su apartado gráfico. A pesar de la diferencia de lo hay a lo que se supone que iba a ser, el resultado final merece ser alabado. Si hablamos de la recreación de la ciudad de Nueva York, creo que ya se han visto demasiados videos como para hablar de ello, así que lo obviamos. Pero la generación de una ciudad rota, pérdida y abandonada a las bandas callejeras, sumida en la miseria y testigo de lo que un día fue, es increíble. La cantidad de elementos que inundan las calles, con coches abandonados, gente peleándose por ratas para comer, perros hambrientos, casas abandonadas, locales saqueados, forman un conjunto que invita a pasear y descubrir cada historia y cada rincón.

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Fuente: GeneracionPixel

 

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